Lloreda de Cayón (1993-2003)

    1. AVANZANDO ... sin subvenciones
    2. ACLARACIONES IMPORTANTES
    3. Por fin, ...EL SALTO

   

Precisamente en las navidades del año 1993, la casa que nos acogía en Treto ardió en llamas con lo que tuvimos que cambiar nuevamente de lugar y recalamos en Lloreda de Cayón.

Difícil resulta analizar lo que esto supuso a nivel interno de la comunidad. Esta se vio reducida a la mínima expresión; pero con fe y fuerza suficiente como para continuar en los dos frentes que teníamos abiertos (cárcel y centro de día para transeúntes) y abrir un tercero: Una residencia para transeúntes con talleres ocupacionales en Boó de Guarnizo, que se abrió en febrero de 1994.

Residencia y Talleres de Boo de Guarnizo

Una de las cosas más importantes que comprendimos a raíz de aquel incendio fue que no es importante la cantidad de gente para hacer cosas, más importante es que los que lo hacen estén convencidos y unidos: de aquí brota la fuerza.

Taller de EncuadernaciÛn en Boo de Guarnizo

AVANZANDO ... sin subvenciones

Cuando parece que retrocedes, te repliegas, te encoges... si lo haces bien, es que te estás preparando para dar el salto.

La etapa de Lloreda y de Boo de Guarnizo sirvió para aquilatar un estilo de trabajo con gente marginal en el que descubrimos cosas interesantes, por ejemplo:

- La ausencia de subvenciones provocaba una cierta sorpresa (teniendo en cuenta la evidente falta de capital de nuestra asociación) y la necesidad de colaborar activamente por parte de los interesados.

En la cárcel:

  • Esto nos ayudó a enfocar los permisos penitenciarios no como días de vacaciones y de desahogo personal (la bebida gaseosa cerrada, cuando se la agita y se la descorcha se escapa toda, si no se tiene cuidado); sino como unos días para vivir una experiencia distinta, en un ambiente artesanal y de compañeros que se esfuerzan por recuperar una vida ìsanaî, ofertada a todo el que la quiera probar.

Esto nos acarrea una fama bastante negativa en la cárcel; pues ante la alternativa de otras asociaciones que entienden los permisos penitenciarios de una manera más fácil, nosotros pasamos por exigentes e incluso ìexplotadoresî.

En la residencia de acogida:

  • También los residentes de Boo de Guarnizo se daban cuenta de la diferencia entre ì hacer el carril î de albergue en albergue, aprovechando los recursos de los servicios sociales; (pero al precio de convertirse en un desarraigado crónico con lo que ello supone de desestructuración personal y social definitivas,) y, por otro lado, decidirse a echar el ancla en un sitio, por una temporada larga, y comenzar a cambiar hábitos de higiene, de trabajo, de disciplina y de relaciones humanas.

Esto traía como compensación un fácil crecimiento de la autoestima, al encontrarse en una residencia no masificada (ocho personas de media), con reparto de responsabilidades y una gestión asamblearia.

Además, la conciencia de que el trabajo era imprescindible para el sostenimiento de todo, junto a la transparencia en las cuentas, dejaba entrever que la reinserción social es posible para aquellos que se juntan y aprenden a unir esfuerzos en una dirección determinada (sin necesidad de depender de ayudas sociales).

No logramos que cuajara ninguna iniciativa común; pero muchos residentes salieron de allí con trabajo y preparados para una nueva etapa social o familiarmente integrada.

También tuvimos la alegría de comprobar que a veces la Administración entiende y en algunas ocasiones, en lugar de ayudarnos con subvenciones lo hacían dándonos trabajo.

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ACLARACIONES IMPORTANTES

Primera aclaración :

Cuando hablamos de no recibir subvenciones, nos referimos a aquellas que se conceden por ser marginados .

Nos resistimos a que se nos trate como tales; porque la base para salir de la cuneta empieza por ponerse a caminar. Aunque algunas personas se empeñen en seguir tratándonos como a gente posada en la cuneta, nosotros sabemos que estamos avanzando , quizá por caminos más modestos y más estrechos ; pero con otros encantos. Al no ser personas discapacitadas, sino capaces de salir adelante por sí mismos, con esfuerzo y compañía, esas subvenciones no las necesitamos.

Pero cuando hemos solicitado otras subvenciones a las que tiene derecho cualquier ciudadano, nos hemos encontrado la sorpresa de que no se nos concedían porque nosotros, por nuestras características, (¡!) teníamos que solicitar las anteriores.

Ante esto optamos por prescindir de unas y de otras.

Segunda aclaración:

El que no solicitemos ni aceptemos subvenciones, como se ha explicado, no quiere decir que sólo con nuestro trabajo sostenemos todas las actividades. Ocurre que, personas que nos conocen y sintonizan con nuestra labor, nos apoyan de muchas formas diferentes:

  • Recogiendo trabajos para nuestro taller de encuadernación.
  • Difundiendo nuestros materiales (libros, videos, cassettes...etc, de los que se hablará en el apartado de SENTIDO SUR y en LA MOCHILA).
  • Aportando sus conocimientos y trabajo personal en las diversas tareas que realizamos.
  • Con aportaciones económicas puntuales, ya que no tenemos socios con cuotas periódicas, sino amigos que están al corriente de nuestras tareas y necesidades.

Entre éstas últimas, merece la pena citar al cantautor madrileño Luis Guitarra y a Juanjo Melero con su grabación ìUniverso Violentoî

 

Por fin,... EL SALTO

El 31 de julio del año 2003 nació la Asociación CAMINO DE FE Y ESPERANZA , y con los antecedentes que hemos contado y los objetivos también expresados, nos proponemos continuar un camino que ha de ir mejorándose cada día y del que queremos haceros partícipes con nuestra página, no solo para satisfacer vuestra curiosidad; sino para ofreceros nuestra colaboración en todo lo que podamos y la posibilidad de ayudarnos en todo lo que consideréis oportuno.

Vivimos en una casita construida totalmente por nosotros y que, precisamente por ello, tiene en sus paredes reflejada la esencia de lo que queremos vivir:

La división de un mundo que arde por los cuatro costados dejando una estela de injusticia, y seres humanos sufriendo impotentes las consecuencias.

Pero también el manantial que no cesa y el vuelo hacia lo alto de aquellas personas que saben contemplar, más allá de las apariencias, una siembra de esperanza por todo lugar.

La respuesta personal ante la vida como un don que nos exige:

  • Ser agradecidos cuando la vida se presenta luminosa, radiante y llena de fruto...
  • y Ser valientes para vestirse el traje de fiesta cuando la vida se nos presenta oscura, tormentosa, invernal y cruda.

Hay otros murales en el porche de la casa que ilustran actitudes esenciales que nos ayudan a madurar.